martes, 7 de enero de 2014

LA RELACIÓN OSMÓTICA ENTRE EL PILOTO Y EL HIDROAVIÓN


Después de la Navidad, este texto de Antoine de Saint-Exupéry en Terre des hommes puede inspirar nuestra vitalidad durante el 2014, considerando que la carga de poder del hidroavión es la figura retorica que se corresponde con la fuerza de la Gracia que deriva de la Encarnación:


   «Con el agua y con el aire entra en contacto el piloto que despega. Cuando los motores están embalados, cuando el aparato hiende ya el mar contra un duro chapoteo el casco suena como un gong, y el hombre puede seguir este trabajo en el estremecimiento de su cuerpo. Siente cómo el hidroavión se carga de poder, segundo a segundo, a medida que gana velocidad. Siente cómo se prepara en esas quince toneladas de materia la madurez que permite el vuelo. El piloto cierra las manos sobre los mandos, y poco a poco en sus palmas huecas recibe este poder como un don. Los órganos de metal de los mandos, a medida que se les concede este don, se convierten en mensajeros de su potencia. Cuando ésta se halla madura, con un movimiento más simple que el de coger algo, el piloto separa el avión de las aguas y lo instala en los aires».

   «Todo este lío de tubos y cables se ha tornado red de circulación. Yo soy un organismo extendido en el avión. El avión produce mi bienestar cuando giro un botón que calienta progresivamente mis ropas y mi oxígeno. Y es el avión quien me alimenta. Antes del vuelo, todo esto me resulta inhumano, pero ahora, amamantado por el avión mismo, experimento por él una especie de ternura filial».





viernes, 6 de diciembre de 2013

FELIZ NAVIDAD 2013

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O dying souls; behold your living spring!
O dazzled eyes! behold your Sun of grace!
Dull ears attend what word this Word doth bring!
Up, heavy hearts, with joy your Joy embrace!
From death, from dark, from deafness, from despairs,
This Life, this Litght, this Word, this Joy repairs.

                        Robert Southwell: The Nativity of Christ (s. XVI)

La inspiración de la Navidad: descarga AQUÍ

jueves, 24 de octubre de 2013

EL SABER SUPERIOR


¿Qué es lo que produce la Universidad? ¿La enseñanza superior es el tercer nivel de la pirámide educativa? ¿Mercece la pena invertir en la empresa universitaria?

Para ver la  respuesta a estas preguntas, en relación con el conflicto entre la UCLM y el Gobierno regional de Castilla-La Mancha, pincha AQUÍ.

lunes, 14 de octubre de 2013

Vive desprendido. Reglas para envejecer en paz

“Resiste tus impulsos primarios, prolonga tu vida, alcanza la perfección”, es el subtítulo del libro de Roger Rosenblatt: Reglas para envejecer.

Me he encontrado en este libro la equilibrada actitud de quién ha entendido el valor fugaz de la vida y consigue traducirlo a principios de conducta que favorecen la convivencia, a la vez que inspiran una fuerte dosis de realismo en el trato con los demás. La calmada tensión que refleja el libro, entre escepticismo y entusiasmo para alcanzar la perfección, es, a mi juicio, la proyección de un hondo conocimiento de sí mismo capaz de reconocer que ni nuestro origen ni nuestro destino está enteramente en nuestras manos.


Si quieres comprobarlo pincha      ↓

                                             AQUÍ

domingo, 6 de octubre de 2013

martes, 24 de septiembre de 2013

Fumarse un puro





Yo creo que nadie jamás se ha fumado un puro con el empaque de Edward G. Robinson, nadie sostuvo jamás un veguero con esa elegancia criminal con que echaba humo entre los dedos.
Robinson bordaba todos los papeles pero el de gángster era su especialidad hasta el punto de que tenía una cara en libertad condicional, unos ojos en defensa propia y un rictus de cadena perpetua. Podías pedirle que hiciera cualquier cosa, de enamorado, de policía, de agente seguros, de marido panoli, pero lo pusieras donde lo pusieras siempre parecía que le faltaba el sombrero ladeado, el habano y la pistola, hasta el punto de que los gángsters de la prohibición empezaron a imitarlo a él, igual que cuando en los años setenta los capos se metían algodones en las mandíbulas y hablaban con la tracción ronca de Vito Corleone.
La mirada de Robinson era como el culo de Marilyn, el andar patizambo de John Wayne o el busto continental de Sofia Loren: un icono del cine. La sacaba encajonada entre el ropaje de unos párpados tristes y el almohadón morado de las ojeras, y asomaba como el cañón de un revólver, que más que mirar, parecía que apuntaba, que disparaba con ella. Más abajo se desplegaba una boca enorme, fea, piscícola, de labios extrañamente sensuales que sujetaban el puro con la lenta cadencia de las palabras prohibidas.
En Cayo Largo, Edward G. Robinson se fumó el habano más canalla del mundo desnudo en una bañera, como si fuese un cangrejo que hubiese salido un momento de la concha para tomar un baño. Y en la partida de cartas más larga y emocionante de la historia daba una lección no sólo de jugar al póquer sino de cómo fumarse un puro sin dejar apreciar por un segundo ni el brillo del farol ni la luz del mechero. Cada vez que veo esa película, El rey del juego, me sorprende el final del envite y se me queda la misma expresión estúpida que a Steve McQueen, algo entre la admiración y el desamparo, entre la maravilla y el luto.
Texto de David Torres

viernes, 30 de agosto de 2013

Discurso de mi amigo Ramiro a su familia en su 53 cumpleaños

            Dejad que os exprese lo que me habéis hecho sentir reuniéndoos aquí para celebrar mi 53 cumpleaños. Lo primero que me viene a la cabeza es el recuerdo de cuando no os conocía a ninguno de vosotros, hace 25 o 30 años, en los que yo era solo un Ramirito que vivía entre otros individuos, en una sociedad anónima, intentando abrirme un futuro profesional en el cual poder vivir con cierta estabilidad y complacencia en mi trabajo. Esa era mi identidad entonces, ser hijo de mis padres y el trabajo, salpicado de unas pocas amistades fuertes entre el ir y venir de los conocidos que iba encontrando según las “pomadas” que frecuentaba.
Ahora, después de esos 25 o 30 años, viéndoos aquí conmigo, me he dado cuenta de que mi identidad se ha transformado radicalmente, y que aquél Ramiro solitario se ha transformado en la suma de todos los que estáis aquí. Todo empezó cuando conocí a Pepiña, una mujer que en poco tiempo empezó a desvelarme lo más profundo de su corazón, y mostrar su complacencia estando solo conmigo. Está novedad me pareció como si hubiera descubierto el sol, y por eso a partir de entonces mandaba huebos cultivarla, aún a costa de mi trabajo o de cualquier otra obligación, pues no dejaba de crecer, iluminando y dándome un calor que me recordaba al familiar, aunque fuera de muy distinta radiación. Y fijaros si creció que, cultivándola, después de unas cuantas cosechas, fuisteis apareciendo, sucesivamente, María, Paula, Carmen y Javier, multiplicando y reforzando la insospechada novedad que, no sé si por azar o por designio de Dios, había encontrado cuando conocí a vuestra madre. La verdad es que esto fue complicando un poco el asunto, y a aquella luz y calor inicial se añadió el sudor. Pero ese sudor, misteriosamente, ha sido hasta ahora un sudor “mágico”, porque ha ido disminuyendo la escasa identidad que quedaba de aquel Ramiro solitario que se encontró con Pepiña, hasta casi anularla por completo.
Por eso os he dicho que ahora me veo como la suma de todos vosotros, y de las pocas amistades fuertes que me quedan después de todos estos años. Y cuando a veces vuelvo a mi antigua identidad, al irme de viaje profesional, aunque me libere un poco del sudor, no tengo más remedio que volver a él sin dilación, porque sólo en él encuentro el calor y la luz espléndida y abundante con la que un día me ilumino esta mujer que está ahora aquí, conmigo.
Pues esto es lo que me habéis hecho sentir con esta celebración, que os agradezco de corazón, porque si ahora soy algo, ese algo es la suma de todos vosotros, y eso verdaderamente es mucho más de lo que merezco.
Os quiere, 
Vuestro papi, Ramiro.